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Nota de prensa N° 49- Food Monitor Program

Cuba entra en nueva temporada ciclónica en condiciones críticas de inseguridad alimentaria, apagones y riesgo higiénico-sanitario

La Habana, 2 de junio de 2026

Food Monitor Program alerta que el inicio de la temporada ciclónica de 2026 encuentra a Cuba en una situación de vulnerabilidad extrema. El impacto de la actividad en el Atlántico amplía el riesgo social y sanitario para la población cubana, ya expuesta a subalimentación, apagones prolongados, basura acumulada, falta de combustible, agua irregular, arbovirosis y el colapso persistente de servicios públicos de saneamiento ante estas catástrofes.

Condiciones previas a la temporada ciclónica 2026

 La Encuesta Nacional de Seguridad Alimentaria En Cuba Hay Hambre 2025, identificó un deterioro sostenido de las condiciones alimentarias, presión extrema sobre los ingresos de los hogares, problemas de acceso al agua potable, apagones y pérdida de alimentos por falta de refrigeración, que aumentan la vulnerabilidad de los hogares cubanos ante fenómenos meteorológicos:

  • 33,9 % reporta hambre reciente

  • 80,4 % afirma que los apagones afectaron su capacidad para cocinar

  • 48,3 % perdió comida por falta de refrigeración

  • 81,3 % debe hervir o clorar el agua para consumirla

  • 43,3 % recibe agua cada tres días o más

  • 61,6 % tiene al menos un integrante mayor de 60 años

 

Food Monitor Program ha documentado igualmente el deterioro del saneamiento urbano, en relación con salideros, basura acumulada y contaminación de entornos alimentarios. Durante los meses de verano, este contexto se agrava ante brotes y circulación de dengue, chikunguña, Oropouche y otros síndromes febriles. Estas condiciones adquieren mayor gravedad durante la temporada ciclónica, cuando las lluvias intensas pueden movilizar residuos y contaminar fuentes de agua o espacios domésticos.

Emergencia y riesgos en la segunda mitad del año 2026

Durante una emergencia ciclónica, los hogares necesitan alimentos almacenables, agua segura, medicamentos, medios de cocción, electricidad, transporte y acceso a información. En el contexto actual, la población cubana no cuenta con capacidad económica y logística para crear reservas. Los apagones afectan la refrigeración de alimentos y medicamentos, el bombeo de agua, el funcionamiento de centros de salud, la carga de teléfonos móviles, la iluminación doméstica y el acceso a alertas e información. En caso de tormenta o huracán, los cortes eléctricos serán sostenidos y dificultarán la recuperación posterior.

La escasez de combustible limita además la movilidad de ambulancias, camiones recolectores de basura, vehículos de evacuación, transporte de alimentos, distribución de agua, brigadas eléctricas y equipos de saneamiento. Esto afecta directamente la capacidad de respuesta de la Defensa Civil y de los servicios municipales antes, durante y después de un evento meteorológico. La ejecución de protocolos de protección civil depende de recursos materiales. Transporte, combustible, alimentos para personas evacuadas, agua potable, condiciones higiénicas en centros de protección, comunicaciones y personal operativo son elementos esenciales. En el escenario actual, la mayoría de esos recursos presentan limitaciones severas. Sirva de ejemplo que Cuba concentra hasta 20 000 toneladas de alimentos donados que no han sido distribuidos por la falta de combustible. La existencia de ayuda humanitaria paralizada a inicios de la temporada ciclónica evidencia problemas logísticos relevantes, no solo de movilidad sino de coordinación territorial.

Adicionalmente, en temporada de lluvias, la basura acumulada en las calles del país se convierte en otro factor de riesgo sanitario. Los residuos son arrastrados por las corrientes, obstruyen tragantes y sistemas de drenaje, contaminan aguas estancadas, se mezclan con aguas albañales y pueden entrar en viviendas durante inundaciones. Esta situación aumenta la exposición a enfermedades diarreicas, infecciones cutáneas, leptospirosis, afecciones respiratorias y proliferación de vectores.

Food Monitor Program llama a priorizar acciones preventivas antes del aumento de lluvias y del pico de actividad ciclónica previsto para agosto, septiembre y octubre. Entre las medidas urgentes se encuentran la recogida de basura en zonas inundables y de alta densidad poblacional; la limpieza de tragantes y drenajes; la distribución inmediata de ayuda alimentaria y suplementos nutricionales; la garantía de combustible para servicios esenciales; el refuerzo del bombeo y potabilización del agua; y la preparación de centros de evacuación con condiciones higiénicas, alimentos y medicamentos básicos.

Estas actividades no pueden recaer únicamente en la sociedad civil cubana, profundamente limitada de recursos y sin gestión autónoma. Las vías domésticas de solidaridad y la ayuda humanitaria internacional no representan una salida sostenible para la precariedad presente en el país. Food Monitor Program apela, por tanto, a la responsabilidad gubernamental y a una administración transparente para hacer frente a los desafíos de los próximos meses y para el necesario apoyo a millones de familias cubanas, cuya vulnerabilidad ha aumentado en los últimos años.

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