ENTREVISTA
¡Paralizados estamos desde hace rato!
Israel es ingeniero agrónomo, viene de una familia campesina que ha labrado el campo toda su vida, tiene 55 años y vive en Santiago de Cuba

La semana pasada el Gobierno anunció una paralización inminente del país. ¿le tomó por sorpresa esta decisión? ¿Por qué?
¡¿Sorpresa?! ¡No me jodas, chico! Cómo va a ser sorpresa, ya estábamos hace meses en esto. Aquí, uno no necesita que le digan en la televisión lo que ya está pasando en la cara todos los días. ¡Paralizados estamos desde hace rato! Hace meses que uno se mueve a pie o en caballo porque no hay un maldito carro para transportar a uno. Es que me hierve la sangre, estábamos mal hace rato... Eso de la opción cero fue como el golpe final, pero uno que ya se veía venir, y eso es lo que más jode, la impotencia de saberlo y no poder hacer una mierda.
¿Considerando lo vivido durante el Periodo Especial y la pandemia ¿Qué diferencia, en su experiencia personal, la situación actual de las anteriores?
Mira, yo viví el Periodo Especial en carne propia, con 20 y tantos años, y sí, fue difícil, no había diésel, no había tanta comida que no se puede comprar. Pero al menos había algo de movimiento, de transporte, de comida mínima, pero algo que podías pagar… Es verdad que sí había apagones, sí, pero eran manejables, no como ahora que son “alumbrones de 4 horas” o menos, y tienes que cocinar con leña, que eso te acaba con los pulmones.
Y la pandemia, ¡uf!, eso fue otro palo, pero había reservas en los almacenes, y el campo daba lo suyo, había su yuquita, su platanito, ahora ni eso. ¿Ahora? Ahora no hay abono químico porque no lo traen —o se lo roban—, no hay productos para fumigar y no hay nada. Antes aparecía alguito; ahora no.
¿A qué bienes y servicios básicos (alimentos, agua, electricidad, transporte, salud, educación) ya no puede acceder? ¿Cómo ha empeorado esto su calidad de vida? ¿Cómo ha tratado de resistir esta escasez?
¿A qué carajo voy a acceder muchacho? Vamos por partes, mira. No hay alimentos, no hay viandas, no hay arroz, frijoles, aceite, no hay nada. Y si quieres carne, no críes animales para que tú veas.
No llega nada a la bodega y lo poco que hay está en las mipymes. Agua tengo porque tengo pozo, pero si no tuviera, estaría bien jodido como unos infelices vecinos que tengo, que deben buscar agua en el río o aquí mismo en el pozo porque, sabrá Dios, desde hace cuánto no llega el agua aquí por manguera.
Mira, a mí esta crisis me tiene con dolores en las rodillas, uno se pasa las noches pensando en cómo alimentar a la familia, y una rabia que me come porque veo a mis hijos flaquitos y eso duele, eso da rabia. A veces uno llora de noche por el estrés. Para resistir, a veces cambio con otros campesinos o vendo directo a la gente sin pasar los productos por la cooperativa, pero al final eso es por gusto; nunca alcanza para nada.
¿Cree posible una mejoría de la vida en Cuba? ¿Cómo se imaginaría este desarrollo? ¿Qué sería necesario para que ocurriera?
Claro que es posible, pero no con esta mierda de sistema de este país. Me imagino una Cuba donde el Estado no me robe la mitad de lo que hago. Yo sé que aquí se puede tener luz 24 horas, pero bueno, eso depende de ellos y si les da la gana de hacer algo por el pueblo.
Compadre, el cubano es luchador, pero para que eso pase, a esa gente que tú ves barrigones, así que parece que se les va a reventar un botón de la camisa, hay que ponerlos a pasar trabajo para que vean lo que uno sufre. Esto hay que cambiarlo, el sistema, todo.
