


TESTIMONIO
Vendiendo en la calle: “Si no luchas, no vives”
Mientras se suceden plenos del partido, reuniones, propaganda y represión para el que disienta en Cuba, el Gobierno no logra disimular el malestar general causado por el fracaso del proyecto colectivista. La población vive agobiada, estresada, en muchos casos deprimida, producto de las grandes penurias que se debe soportar día a día sin solución a la vista.


En los estratos socioeconómicos mas humildes, millones de cubanos deben sortear los obstáculos para la supervivencia ingeniándoselas para ganar algunos pesos con los que puedan garantizar una canasta mínima de alimentación y otros productos muy básicos, sin los cuales no se puede subsistir. Una de estas cubanas guerreras nos cuenta cómo se gestiona esta crisis a nivel personal cuando se trabaja como empleado en el sector del comercio minorista de alimentos:
La mesa no es mía, yo trabajo para el dueño que es el que compra la mercancía y sabe los precios y los puntos para comprar. Aquí tengo maní de diferentes tipos, dulce de guayaba, dulce de leche, galletas y cualquier otra cosa que aparezca que sea similar.
Lo más difícil es pasar el día aquí al resplandor, al lado de la calle y mayormente de pie. Yo trabajo por el 10% de las ventas, así como se dice “vinculado” a la venta; eso me hace trabajar más porque dependo de los clientes y que el producto esté bueno y la gente lo quiera. Si tú traes un producto que está malo o que todo el mundo tiene no vas a vender casi nada o nada, entonces también tienes que mejorar la gestión de venta. Aquí lo que tengo está bueno, a la gente le gusta mucho el maní y el dulce de guayaba; lo usan para la casa, para la merienda de los niños en la escuela, para todo, porque la ventaja que tienes es que estas cosas no las tienes que meter en frío porque se conservan bien fuera de frío.
Aquí, parte de mi trabajo es explicarle a los clientes también como guardar estos productos o cómo se combinan; mira por ejemplo del dulce de guayaba con las galletas, ahí con una barra y un paquete que te sale todo en 950 pesos tienes merienda para unos días, depende cuantos sean en la casa. Entonces lo que hay aquí se combina también y el maní en barra te lo comes solo porque es muy bueno y dura muchísimo así que no te tienes que preocupar de que se eche a perder.


El vendedor así que trabaja en la calle tiene que saber mucho de lo que vende y saber tratar con la gente, hay clientes incómodos, una de las cosas que más molesta son los precios, pero los precios los tiene casi todo el mundo igual un poco más o un poco menos porque depende de la calidad del producto también; este trabajo es de lucha diaria, aquí si no luchas no vives, mira como está todo. Todo lo que lleva azúcar va a ser caro siempre porque el azúcar sube de precio todos lo días. Ya todo el azúcar que se consume aquí es importada de otros lugares.
Un trabajo estatal la verdad es que no da ni para empezar el mes. ¿Qué tú te compras hoy con cuatro o cinco mil pesos? Nada. Todos los días los precios suben y suben y no tienen para cuando parar, ahora mismo un litro de aceite cuesta casi dos mil y ya la carne de puerco cuesta 1500 pesos la libra, eso no va a parar por ahora y el trabajador tiene el mismo dinero para todo esto y lo demás porque nunca los salarios van a subir tan rápido como suben los precios de la comida.
El principal problema es que no hay tantas opciones para trabajar que se paguen bien, que uno diga: “ya con esto yo resuelvo el mes”. Mira aquí cobrando el diez por ciento es mejor, por una parte, pero tienes que vender, tienes que vender todos los días porque todos los días gastas dinero, y cada vez más caro todo, así que gastas mas de lo que estás ganando.
Por supuesto que el más afectado con todos los reajustes es el de abajo, el que vive con un salario, pero ¿qué vas a hacer? Tienes que acomodarte a la situación, buscarte tú la forma de sobrevivir sin hacerle daño a nadie. Todo está muy difícil, y hay quien dice que sí mejora y quien dice que no, vamos a ver, pero mientras tanto todos los días tienes que comer, tienes que hacer cosas de la casa y tienes que trabajar; yo no espero nada porque si me siento a esperar no resuelvo nada, hay que ver que pasará con la situación del país, pero aquí no tenemos otra cosa que hacer que trabajar.
