

Testimonio No. 47
Módulos alimenticios en Cuba: ayuda esporádica e incertidumbre familiar
La vinculación entre módulos alimenticios y retención laboral tiene antecedentes reconocidos públicamente en el sector energético y otros sectores.
En marzo de 2025, Juventud Rebelde publicó una respuesta del director de la Empresa de Construcciones de la Industria Eléctrica: los módulos para trabajadores de centrales eléctricas se habían aprobado en 2023 para disminuir la salida de obreros de puestos clave. También informó de una indicación de noviembre de 2024 para vender módulos mensuales a determinados cargos tecnológicos. El paquete previsto incluía arroz, granos, azúcar y artículos de aseo, con posibles adiciones según disponibilidad. La publicación recogía, además, la queja de un trabajador por las diferencias de beneficios entre colectivos del sector (Rodríguez, 2025).


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Los atrasos de remuneración también están bien documentados. El 8 de octubre de 2026, Radio Guantánamo informó oficialmente de pagos salariales pendientes a trabajadores de Comercio y de la empresa de Seguridad y Protección Siprot, (Olivares, 2026) son solo dos ejemplos. La nota reconocía gestiones para resolver las deudas, sin precisar cantidades, número de afectados o fecha de liquidación. Estos atrasos salariales son distintos de las utilidades pendientes, aunque ambos dificultan la planificación doméstica y ocurren en todo el país, pero no siempre son reconocidos por las autoridades.



Testimonio de una familia vinculada al sector energético:
Recibimos un módulo con un cartón de 30 huevos, una botella de aceite, cuatro libras de arroz, una mano de plátanos, un tubo de picadillo y un pedazo de carne de cerdo. Hacía más de un año que no recibíamos uno. Llegó en un momento muy difícil: la empresa tenía utilidades y otros pagos pendientes con los trabajadores, y había personas que se estaban yendo por la necesidad.
El salario que se percibe en casa es de 3800 pesos mensuales aproximadamente. Con los precios actuales de la calle, ese dinero puede no alcanzar siquiera para un cartón de huevos o una botella de aceite. Por eso las familias cuentan también con las utilidades y se organizan esperando ese ingreso. Cuando el dinero no llega, la planificación se viene abajo y te dejan sin opciones.


El módulo nos ayuda y vamos a intentar aprovecharlo al máximo por supuesto. Calculamos que puede aliviarnos durante un par de semanas; estirándolo mucho, quizá hasta un mes. Esa es nuestra estimación, pero no significa que cubra toda la alimentación durante ese tiempo. Tampoco sabemos cuándo volverán a entregar otro porque esto son cosas que se hacen en momentos así, en que ellos sienten que la gente se les va.
Para comprarlo fueron varios días de colas. Hubo faltantes y personas que no pudieron completar el módulo, a ellos les dieron otras cosas, perros calientes, unas hamburguesas malísimas y cosas así. A los jefes y los del Partido a parte les dieron pollo. Al módulo lo pusieron como una cosa muy grande que la empresa hacía por los trabajadores y se entregó con presiones para que los trabajadores permanecieran en sus puestos. Nosotros la interpretamos como una manera de frenar la salida de personal en un momento crítico.
Días antes también habían despedido a varios trabajadores por presuntos robos. Pero no dicen el tiempo que llevan sin pagar utilidades. Entonces ellos esperan que la situación ya esté a punto de explotar para apaciguar. La gente dice que esos módulos estaban en los almacenes del PCC y que los van rotando porque siempre tienen una reserva para las empresas donde hay problemas como una forma de apaciguamiento de la gente; lo que pasa es que la gente no tiene para donde irse sino se iría todo el mundo.



Otro problema que surge ahora es conservar lo recibido. Con los apagones, nos preocupa especialmente el picadillo y la carne de cerdo, y también cómo mantener los huevos en buenas condiciones. Lo que siempre dicen los trabajadores y han pedido durante años es que den las cosas poco a poco durante el año, pero nunca se hace así, siempre esperan a que “la cosa esté mala” para repartir algo.
Lo que pedimos es poder organizarnos, ponernos de acuerdo. Si van a entregar módulos, deberían tener una frecuencia conocida y cumplirse completos. Y deben pagar lo que corresponde, incluidas las utilidades pendientes. Cuando una ayuda aparece después de tanto tiempo y se utiliza para presionar a quienes quieren marcharse, puede verse como un chantaje. Resuelve una necesidad inmediata, pero no termina con la situación que es permanente. Una empresa que aporta tanto es para que pague salarios reales que compitan con los salarios de los particulares porque si no todo el mundo termina yéndose y el que no lo hace es porque no puede.





